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Deis part uan

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Hoy es el maratón de Madrid, un tramo pasa cerca de mi casa, así que me lo encuentro mientras doy mi paseo dominical. La gente corre vestida como si quisieran que les vieran desde el espacio, como mamarrachos, además sudan como cerdos con lo cual el cuadro es lamentable. Otras personas, suficientemente listas como para no darse la paliza corriendo, les hacen pasillo y les aplauden. También van vestidos como mamarrachos, a modo de imitación de los patéticos atletas. Me integro entre la gente, una señora destroza mis tímpanos gritando vamos vamos campeones. Me enciendo un cigarro, voy echando el humo a los corredores, la medida no es aceptada por el populacho, lo que procede es la admiración absoluta. Yo me niego, me niego a admirar a un auxiliar administrativo que se deja el hígado para correr con la única recompensa de una estúpidamente superación personal, además si es personal a mí me la suda. Yo admiro a los deportistas de élite, que ganan un dineral, hacen lo que quieren, son dioses.

 

Al día siguiente espero en el andén del metro con cara de sueño, veo los minutos en el cartel luminoso. Los minutos del metro son como mentira, todo es un poco mentira en el metro, el tiempo va como a otro ritmo, como en un submundo sin luz, con gente con cara de zombies, mendigos desesperados, músicos sin música. Vuelvo a mirar el letrero "proximo tren va a efectuar su entrada en la estación" Esto tambien es falso porque el tren entra y el cartel ahí sigue "va a efectuar su entrada" cuando ya ha entrado, Que paradoja temporal. 

Pese a todo, me gusta el metro. Historicamente he realizado dos actividades en mis horas en el metro, he leido mucho y me he enamorado dos o tres veces en cada  trayecto. Hubo un parentesis Durante el tiempo en el que tuve aquella  toxica  relacion con Ines, ya que chateabamos unas veinte horas diarias, lo cual no dejaba tiempo para nada mas. Una relacion en la que estaba prohibido follar porque eso era poner los cuernos a su pareja pero se permitia casi todo lo demas, sobre todo sentir porque eso no era poner los cuernos a nadie. Siempre me pareció complicada pero en realidad Ines era bastante simple, parecia libre e independiente y en realidad es una de las mujeres mas tradicionales que he conocido.

Hoy sin embargo no leo ni me enamoro, voy pensando en los pateticos directivos que en un rato tendrè delante, mediocres herederos de maquinas de entristecer gente, mediocres mandos medios con vocación de lacayos del pseudopoder que pisan no por  gusto sino para no ser pisados. 

Un chico aparece con una guitarra y empieza a perpetrar el èxito "despacito" Es de esos momentos en los que pienso que Trump Es demasiado suave con los Latinos y mi corazon anhela una Le Pen aqui. 

Queda poco para llegar, pienso en mi reunion, ojalá tuviera el coraje para hacer lo que deseo tanto.

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